Hay que tener en cuenta que el ciclismo es un deporte de gran desgaste. Por eso, cuando vamos a montar en bici con temperaturas por debajo de los cinco grados —pongo esta cifra porque muchos fabricantes es la que recomiendan para sus prendas—, es muy importante llevar la ropa adecuada, y eso no significa llevar poca ni demasiada.

Si llevamos poca ropa pasaremos frío, y llevar demasiada haciendo un ejercicio intenso también es un error, porque eso significaría sudar en exceso, y cuando el sudor se enfría se pasa más frío, pues la humedad no tiene tiempo para disiparse. Amén de que si llevamos mucha ropa vamos agobiados e incómodos. A continuación, explicaremos la teoría de las capas y la importancia de llevar siempre ropa que transpire.

Índice de contenidos

La teoría de las capas
Como abrigarse el cuerpo
Como abrigarse las piernas
Como abrigarse los pies
Cómo abrigarse las manos
Cómo abrigarse la cabeza y el cuello
Otros elementos protectores que no son la ropa

La teoría de las capas

Esta teoría de las capas es una manera de abrigarse que se ha heredado del alpinismo. Por qué es mejor llevar muchas capas es fácil de entender.

Si ponemos cinco capas finas en lugar de dos gruesas, conseguiremos que abrigue igual, pero traspirará mucho mejor.

Si llevamos dos capas, al ser más gruesas disiparán mucho peor la humedad. Esto no tiene importancia cuando no se hace ejercicio, pero cuando se hace deporte, significa ir empapado en sudor y encima pasar frío. Por eso los sacos de dormir son gruesos, y la ropa de montaña está compuesta por varias capas finas.

 

Cómo abrigarse el cuerpo

Digamos que tenemos que abrigarnos en tres capas, y de dentro hacia fuera hay que ponerse:

  • Una primera capa, que debe ser una camiseta térmica de manga larga cuyo fin es evacuar el sudor. Si eres muy caluroso, la puedes llevar de manga corta. Incluso el que sea más caluroso todavía, puede llevar una camiseta de manga corta de máxima transpirabilidad. Por contra, cuando hace mucho frío recomendamos la térmica de manga larga.
  • La siguiente capa sería una chaqueta de invierno, su finalidad es mantener el calor corporal. Estas prendas son finas, pero engañan, porque abrigan mucho, y al ser cortavientos no dejan pasar el aire, evitando la pérdida de calor.
  • Por último, si el frío es muy intenso o si vas a bajar un puerto o vas a rodar a ritmo elevado, puedes ponerte encima un chaleco o un chubasquero, su fin es tratar de aislarte del agua y del viento.

– En el caso del chaleco lo suyo es llevarlo siempre puesto y abrirlo en las subidas.
– En cuanto al chubasquero puedes parar para ponerlo y quitarlo.

Hay que tener en cuenta que el chubasquero suele ser impermeable, y la transpirabilidad de una prenda impermeable, por buena que sea, es siempre inferior a una prenda que no sea impermeable. Lo suyo es dejar el chubasquero para días muy fríos —por ejemplo, en los que la temperatura sea inferior a los 0 grados— y llevar el chaleco en caso contrario.

El calor o el frío que siente cada uno es algo muy subjetivo y, por tanto, debes buscar tú mismo la sensación de bienestar, pero sin que penalice el ir empapado en sudor, pues amén de ser incómodo te hará bajar el rendimiento.


Cómo abrigarse las piernas

En el centro y norte de Europa se venden dos tipos de culotes largos, unos que llaman de primavera, que es el que se comercializa en España, y otro de invierno, que es el que utilizan allí en dicha temporada.

Los primeros carecen de membranas cortavientos y los segundos tienen una membrana parecida a la de las chaquetas de invierno. El inconveniente de los culotes con membrana es que, en España, salvo que vivas en algunas zonas de Castilla León o de Pirineos, solo lo utilizarás un mes al año, y en la mayoría de los casos supondrá un desembolso excesivo para el uso que le puedes dar. Nos parece más razonable tener un culote sin membranas y luego complementarlo con otras prendas.

Hay varias opciones:

1. Quizá, la más barata, es comprar unas mallas calentadoras. Están diseñadas para calentar antes de las carreras de ciclocrós, pero se pueden emplear tanto para bici de montaña como de carretera. Tienen la ventaja de tener cremallera, con lo que se quitan sin necesidad de descalzarse.

2. Otra opción es ponerse encima un pantalón corto de enduro. Llegan justo hasta la rodilla y nos permitiría calentar la zona de abductores y cuádriceps, muy sensibles al frío. Además, suelen ser de materiales más duros y menos abrasivos —importante en caso de caída—, y algunas son impermeables.

Como contrapartida apenas cubren las rodillas, que es el otro punto delicado de las piernas.

3. También podemos utilizar mallas interiores, de las que se usan en montaña o esquí; se ajustan bien, dan algo de calor —lo justo—, y supondrían una segunda capa en las piernas, pero solo son recomendables para días de mucho frío.
En cuanto al largo, las hay tipo pirata y hasta el tobillo.

Cómo abrigarse los pies

Es, junto con las manos, una de las zonas más sensibles al frío. Para ello tenemos diferentes opciones:

GAERNE G.ICESTORM MTB GORE-TEX

Botas de invierno: En el caso de los pies la solución es sencilla: unas buenas botas de invierno.

La ventaja de adquirir unas botas en lugar de unos cubre zapatillas es que las botas son más cómodas, más calientes e impermeables. Digo botas y no zapatillas, porque es imprescindible que cubran los tobillos, por ser una zona que se moja con frecuencia.

– Cubre zapatillas: Como solución económica está bien, sobre todo si eres ciclista de carretera, ya que además, también tiene una opción que abriga menos, pero muy útil, como son las punteras, suelen ser de WindStopper y realizan muy buena labor.

Con los cubre zapatillas hay que echar bien las cuentas, porque se rompen con frecuencia cuando son usados para la práctica del mtb. Habría que cambiarlos bastante a menudo, y no se aproximan ni de lejos a las características de las botas. Lo afirma alguien que ha usado de todo y os puede asegurar que no hay color.

Suelen romper por las punteras, la mayoría son de neopreno —el neopreno no es impermeable— y son mucho menos calientes que las botas. Además, resultan más incómodos para ponérselos o quitárselos, pese a que algunos tienen una cremallera.

– Calcetines. En invierno es imprescindible —con o sin botas— llevar unos buenos calcetines de lana merino. Son aislantes y no retienen la humedad.

Es verdad que hay calcetines muy buenos, incluso los hay impermeables, pero son caros y tampoco cubren todas las necesidades que sí cubren las botas.

Como hemos dicho antes, si vas a montar en invierno lo mejor es comprarte unas botas impermeables. Si montas en sitios fríos te las pondrás en noviembre y te las quitarás en abril. Las utilizarás muchos días y las rentabilizarás en pocas temporadas.

Como son de materiales más recios, duran más que las zapatillas de verano.

Hay muchos fabricantes de botas de ciclismo de invierno, pero el pionero y el que más modelos tiene seguramente sea Northwave.

Shimano también dispone de bastantes modelos. Otros fabricantes son Sidi, como puee ser el modelo como puede ser el Sidi MTB Frost Gore 2 —como todos los productos de esta marca, los dos modelos que tienen son excelentes—, Gaerne, con el modelo Gaerne G.Icestorm MTB Gore-Tex 2021 o DMT.

Mavic también tiene modelos muy interesantes, pero parece ser que la marca gala dejará de fabricar todo lo que no sean ruedas.

Si vas a salir de manera esporádica en invierno te pueden servir unos cubre zapatillas y tus zapatillas de verano con un calcetín de invierno de lana merino.

Si hiciera mucho frío se puede recurrir a una pequeña chapuza, que es poner varias láminas de plástico —del que se usa para embalar comida— por encima de la zapatilla y por debajo del cubre botas, pero no te dejará traspirar y se acumulará humedad. Para uno o dos días valdrá, pero no es nada recomendable.

Cómo abrigarse las manos

La otra zona extremadamente sensible al frío son las manos.

Etxeondo, Mavic, Endura y Castelli tienen unos guantes de invierno muy buenos. Por haberlos, los hay hasta calefactables como los Sealskinz.

Una opción muy interesante, quizá de las mejores, es la manopla del fabricante sueco Craft; es un guante de invierno con un cobertor tipo manopla por encima, que se pone y se quita con facilidad.

Cómo abrigarse la cabeza y el cuello

En este caso hay varios tipos de prendas que se pueden emplear:

  • Para fríos extremos se puede utilizar un pasamontañas, como puede ser este de la marca Biotex.
  • En días de mucho frío se puede utilizar un gorro ajustable que se coloca por debajo del casco. Esta prenda se debe combinar con un tubular o Buff que nos proteja cuello y barbilla.
  • Otra opción es colocar un cubre casco, aunque en este caso, este tipo de prendas están diseñadas y se suelen emplear cuando llueve. De la marca Hock, por ejemplo, tienen este artículo.

Lo más económico y sencillo es la combinación de dos tubulares finos, uno que se coloca de arriba abajo y cubre orejas, mentón y barbilla, y otro que se coloca de abajo arriba que nos taparía la frente, el pelo y también las orejas, que es la parte que pierde más calor, de ahí que las orejas lleven una doble capa.

En definitiva, hay muchas posibilidades, pero lo más versátil sigue siendo la braga, el tubular, vamos, el famoso Buff. Una marca española que ha internacionalizado un producto que se puede utilizar para todo y que además no abulta nada.

Nuestro compañero Roberto también te puede contar datos de interés.

Otros elementos protectores que no son la ropa

En este apartado hay un elemento que se fija a la bici que nos quitará mucho frío, bastante más de lo que pensamos. Nos referimos a los guardabarros.

El delantero evitará que nos salpique el agua a los brazos, al pecho y a la cara, y el trasero evitará que nos mojemos el culo y la espalda.

Las piernas también quedarán protegidas parcialmente, y en cualquier caso se mojarán menos que si no lleváramos guardabarros.

Esperamos que estos consejos te sirvan para montar en invierno sin pasar frío.

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