Las gafas es un elemento de protección esencial en la práctica del ciclismo. Parece mentira la cantidad de accidentes que se pueden evitar llevando las gafas adecuadas, por eso, debemos tener este objeto como elemento de seguridad activa cuando salimos a montar en bicicleta.

 

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¿Por qué debo llevar gafas cuando monto en bici?

La respuesta a esta pregunta es clara: porque es un elemento de protección imprescindible y nos libra de multitud de accidentes. Un insecto que se nos meta en un ojo puede acabar en accidente; y una rama que nos golpee el globo ocular, amén de fastidiarnos la jornada, puede llevarnos a urgencias. Eso por no hablar de los reflejos cuando el sol sale o se pone, o del polvo o barro que nuestros ojos deben padecer. Algo similar ocurre cuando llueve. Cuando llueve y no llevamos gafas, vamos con los ojos medio cerrados, con el consiguiente peligro de reducir nuestro campo de visión. Es algo instintivo que no podemos evitar. Por todos estos motivos, la elección de una gafa acorde a nuestras necesidades, presupuesto y características físicas, es vital para evitar riesgos innecesarios.

A continuación, vamos a estudiar primero el tipo de lentes, que bajo nuestro punto de vista es lo que más determina las características de unas gafas.

 

Tipos de filtros

Antes de explicar el tipo de lentes que hay en el mercado es necesario saber qué es el filtro de una lente y el tipo de filtros que existen.

El filtro es la capacidad de una lente para dejar pasar más o menos luz. En función del tanto por ciento de luminosidad que dejen pasar se clasifican como F0, F1, F2, F3 y F4:

F0: cuando las lentes solo absorben entre el 0 y el 19 % de luz.

F1: cuando las lentes absorben entre el 20 y el 56 % de luz.

F2: si las lentes filtran entre el 57 y el 81 % de luz.

F3: cuando las lentes absorben entre el 82 y el 92 % de luz.

F4: cuando las lentes absorben entre el 93 y el 98 % de luz.

Hay filtros que no están permitidos más que para algunas actividades. Las gafas con filtro F4 solo se pueden llevar en alta montaña, por encima de los 2.500 m. Además, están prohibidas para conducción de cualquier clase de vehículo.

Lo normal es que para ciclismo se usen gafas con filtros 2 o 3. Pero hay un inconveniente. Un único filtro sería ideal si montáramos en bici siempre con las mismas condiciones de luminosidad.

Pero si frecuentamos zonas de bosque o si, por ejemplo, vamos en bici de carretera y pasamos por un pequeño túnel, entonces la cosa cambia. En estos casos la diferencia de luminosidad entre dentro y fuera del túnel o dentro y fuera del bosque es enorme, y nuestros ojos necesitan bastante tiempo para adaptarse. La otra opción, es quitarse las gafas y llevarlas en la mano, con el consiguiente riesgo para que se produzca una caída. Por eso se inventaron las lentes fotocromáticas.

 

Lentes fotocromáticas

Ya hemos visto el tipo de filtros que hay. También hemos dicho que es interesante tener una gafa cuya montura permita intercambiar distintas lentes; pero, ¿qué pasa si habitualmente circulamos por bosques y zonas de sombra o cuando vamos en bici de carretera y pasamos por un túnel? Entonces el andar cambiando los filtros es muy engorroso, y pensando en estos problemas se inventaron las lentes fotocromáticas.  hace sesenta años un químico americano llamado Stanley Donald Stookey descubrió que había un tipo de moléculas con capacidad fotosensible. Estas moléculas se adaptan a la cantidad de luz que reciben. Poco después se hicieron lentes de este tipo de cristal, pero la patente para lentes fotocromáticas en lentes plásticas tardo en comercializarse como veinte años. Muchos os preguntaréis por qué se emplean lentes plásticas y no de cristal, y la respuesta es sencilla: por seguridad. El cristal, cuando se da un golpe, se fragmenta, y puede dañar la córnea, el cristalino, el humor acuoso, vamos que nos puede dejar ciegos. Sin embargo, las lentes ahora se hacen de policarbonatos, que son inastillables, y no se hacen cachitos ante un golpe, algo parecido a lo que ocurre con las lunas de los automóviles.

Una lente fotocromática es aquella que varía el tipo de filtro en función de la luz que recibe. Esto quiere decir que en unos segundos puede pasar de filtro 2 a 3, o de 1 a 3 —depende de la gafa—, con lo que cuando nos metemos en una zona oscura se «aclaran» solas y, al contrario, cuando salimos a una zona clara se «oscurecen» solas. Esta indudable ventaja hace que sean las ideales para montar en bici, un deporte donde se producen constantes variaciones de luminosidad.

El problema, siempre tiene que haber algún inconveniente, es que son más caras.

Adaptabilidad y ergonomía de las monturas

El tipo de lente determina más que la montura o la firma de las gafas las necesidades que tengamos. Pero es indudable que una buena o mala montura, o una montura que se adapte bien a nuestro rostro, es fundamental a la hora de elegir una gafa.

La adaptabilidad es la facilidad para que un objeto se adapte a nuestras necesidades. Como cada cual tiene una forma y tamaño de cráneo, narices y orejas determinados, no a todos nos pueden sentar bien las mismas gafas. Por eso es tan importante probárselas.

La ergonomía es la capacidad que tiene un objeto de adaptarse a las características fisiológicas de un determinado individuo. Y aunque se ha mejorado mucho en este aspecto, comprar unas gafas o un casco sin probarlo es muy arriesgado, porque es probable que no se adapte a nuestra morfología. Por muy ergonómico que sea un producto tiene sus limitaciones. Más de las que pensamos, no hay más que ver las narices tan diferentes que tenemos los seres humanos. Y los mismo pasa con la forma del cráneo.

Un ejemplo muy ilustrativo es el de las personas que tenemos el tabique desviado: necesitamos gafas con los puentes adaptables, porque si no nos quedarán torcidas.

Ahora las monturas y las lentes son enormes y se ciñen mucho a nuestra cara. Algo que a priori parece lógico, pues nos protegerán en todo momento. Hay que tener en cuenta que cuando vamos en bici no vamos erguidos. Además, las patillas en muchos modelos también son maleables y se adaptan. Y ya hemos comentado antes que hay monturas que permiten intercambiar lentes.

 

Modelos varios

Es imposible recoger todas las marcas y modelos de gafas que se comercializan. Por eso nos vamos a centrar en dos marcas para que os hagáis una idea. Una económica y otra más cara. Repetimos que la calidad de la lente en cualquiera es muy buena. Nuestros ojos irán muy bien protegidos, pero no todas tienen las mismas calidades de monturas y muchas no permiten ninguna clase de ergonomía.

Gafas Koo Demos con una sola lente con filtro de categoría 2. La lente es de excepcional calidad, hecha por Zeiss, el más prestigioso de los fabricantes. Tiene un sistema antirreflejos que funciona muy bien, con cuatro aberturas para mejorar la ventilación y con posibilidad de adaptar el puente nasal. Además, están disponibles en varios colores, tanto de montura como de lentes. Su PVP depende del tipo de lente y oscila entre los 149 y los 159 €.

Vincenzo Nibale con las gafas KOO Spectro

Vincenzo Nibali con las gafas Koo Spectro

Gafas Bliz, algo más económicas que las Koo pero de gran calidad. Ergonómicas, resistentes, bien ventiladas, de lentes cilíndricas. Su precio oscila entre los 80 y 100 €.

 

Conclusión

Como siempre el presupuesto manda, pero antes de comprar una gafa debéis preguntaros por dónde vais a montar. Si alternáis carretera con montaña, y salís en invierno y en verano, os gusta circular por bosques o aprovecháis la primera hora de la mañana y la última de la tarde, compraros unas gafas fotocromáticas. No os arrepentiréis.

Si no es el caso, hay gafas excelentes por precios inferiores a 120 euros con lentes intercambiables de diferentes filtros.

Y si tenéis una cara estándar —a saber lo que los diseñadores de gafas entienden por una cara estándar— podréis encontrar una buena gafa con un solo filtro por menos de 80 euros.

Si tenéis alguna pregunta o deseáis hacer algún comentario, podéis hacerlo a continuación.