Las gafas es un elemento de protección esencial en la práctica del ciclismo. Parece mentira la cantidad de accidentes que se pueden evitar llevando las gafas adecuadas, por eso, debemos tener este objeto como elemento de seguridad activa cuando salimos a montar en bicicleta.

Índice de contenidos
- ¿Por qué debo llevar gafas cuando monto en bici?
- Tipos de filtros que tienen las lentes de las gafas
- Lentes fotocromáticas
- Adaptabilidad y ergonomía de las monturas de las gafas
- Modelos varios
- Conclusión
¿Por qué debo llevar gafas cuando monto en bici?
La respuesta a esta pregunta es clara: porque es un elemento de protección imprescindible y nos libra de multitud de accidentes. Un insecto que se nos meta en un ojo puede acabar en accidente; y una rama que nos golpee el globo ocular —amén de fastidiarnos la jornada— puede llevarnos a urgencias. Eso por no hablar de los reflejos cuando el sol sale o se pone, o del polvo o barro que nuestros ojos deben padecer. Algo similar ocurre cuando llueve. Cuando llueve y no llevamos gafas, vamos con los ojos medio cerrados, con el consiguiente peligro de reducir nuestro campo de visión. Es algo instintivo que no podemos evitar. Por todos estos motivos, la elección de una gafa acorde a nuestras necesidades, presupuesto y características físicas es vital para evitar riesgos innecesarios.
Proteger los ojos no es opcional: es una cuestión de seguridad básica en cualquier salida en bici.
A continuación, vamos a estudiar primero el tipo de lentes, que bajo nuestro punto de vista es lo que más determina las características de unas gafas.
Tipos de filtros que tienen las lentes de las gafas
Antes de explicar el tipo de lentes que hay en el mercado es necesario saber qué es el filtro de una lente y el tipo de filtros que existen.
El filtro es la capacidad de una lente para dejar pasar más o menos luz.
En función del tanto por ciento de luminosidad que dejen pasar se clasifican como F0, F1, F2, F3 y F4:
- ➡️ F0: cuando las lentes solo absorben entre el 0 y el 19 % de luz.
- ➡️ F1: cuando las lentes absorben entre el 20 y el 56 % de luz.
- ➡️ F2: si las lentes filtran entre el 57 y el 81 % de luz.
- ➡️ F3: cuando las lentes absorben entre el 82 y el 92 % de luz.
- ➡️ F4: cuando las lentes absorben entre el 93 y el 98 % de luz.
Hay filtros que no están permitidos más que para algunas actividades. Las gafas con filtro F4 solo se pueden llevar en alta montaña, por encima de los 2.500 m. Además, están prohibidas para conducción de cualquier clase de vehículo.
Lo normal es que para ciclismo se usen gafas con filtros 2 o 3. Pero hay un inconveniente. Un único filtro sería ideal si montáramos en bici siempre con las mismas condiciones de luminosidad.
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Pero si frecuentamos zonas de bosque o si, por ejemplo, vamos en bici de carretera y pasamos por un pequeño túnel, entonces la cosa cambia. En estos casos la diferencia de luminosidad entre dentro y fuera del túnel o dentro y fuera del bosque cuando vamos con bicicleta de montaña, es enorme, y nuestros ojos necesitan bastante tiempo para adaptarse.
La otra opción, es quitarse las gafas y llevarlas en la mano, con el consiguiente riesgo para que se produzca una caída. Por eso se inventaron las lentes fotocromáticas.
Lentes fotocromáticas
Ya hemos visto el tipo de filtros que hay. También hemos dicho que es interesante tener una gafa cuya montura permita intercambiar distintas lentes; pero, ¿qué pasa si habitualmente circulamos por bosques, zonas de sombra o cuando vamos en bici de carretera y pasamos por un túnel? Entonces el andar cambiando los filtros es muy engorroso, y pensando en estos problemas se inventaron las lentes fotocromáticas.
Hace sesenta años, un químico americano llamado Stanley Donald Stookey descubrió que había un tipo de moléculas fotosensibles. Estas moléculas se adaptan a la cantidad de luz que reciben. Poco después se hicieron lentes de este tipo de cristal, pero la patente para lentes fotocromáticas en lentes plásticas tardó en comercializarse como veinte años.
Las lentes fotocromáticas surgieron precisamente para evitar el engorro de cambiar filtros en situaciones de luz variable, ofreciendo una solución automática y mucho más práctica para quienes se mueven entre sombra y sol de forma constante.
Muchos os preguntaréis por qué se emplean lentes plásticas y no de cristal, y la respuesta es sencilla: por seguridad.
El cristal, cuando se da un golpe, se fragmenta y puede dañar la córnea, el cristalino, el humor acuoso… vamos, que nos puede dejar ciegos. Sin embargo, las lentes ahora se hacen de policarbonatos, que son inastillables y no se hacen cachitos ante un golpe, algo parecido a lo que ocurre con las lunas de los automóviles.
Una lente fotocromática es aquella que varía el tipo de filtro en función de la luz que recibe. Esto quiere decir que en unos segundos puede pasar de filtro 2 a 3, o de 1 a 3 —depende de la gafa—, con lo que cuando nos metemos en una zona oscura se “aclaran” solas y, al contrario, cuando salimos a una zona clara se “oscurecen” solas. Esta indudable ventaja hace que sean las ideales para montar en bici, un deporte donde se producen constantes variaciones de luminosidad.
El único inconveniente es que suelen ser más caras, pero su comodidad y versatilidad hacen que para muchos ciclistas merezcan totalmente la inversión.
Adaptabilidad y ergonomía de las monturas de las gafas de ciclismo
El tipo de lente determina más que la montura o la firma de las gafas las necesidades que tengamos. Pero es indudable que una buena o mala montura, o una montura que se adapte bien a nuestro rostro, es fundamental a la hora de elegir una gafa.
La adaptabilidad es la facilidad para que un objeto se adapte a nuestras necesidades. Como cada cual tiene una forma y tamaño de cráneo, nariz y orejas determinados, no a todos nos pueden sentar bien las mismas gafas. Por eso es tan importante probárselas.
La ergonomía es la capacidad que tiene un objeto de adaptarse a las características fisiológicas de un determinado individuo. Y aunque se ha mejorado mucho en este aspecto, comprar unas gafas o un casco sin probarlo es muy arriesgado, porque es probable que no se adapte a nuestra morfología. Por muy ergonómico que sea un producto tiene sus limitaciones. Más de las que pensamos: no hay más que ver las narices tan diferentes que tenemos los seres humanos. Y lo mismo pasa con la forma del cráneo.
Por eso, la ergonomía y la adaptabilidad son decisivas: una gafa puede ser excelente en teoría, pero inútil si no encaja bien en tu rostro.
La lente es la prioridad
El tipo de lente debe responder a tus necesidades de protección, visibilidad y uso. La montura y la marca son importantes, pero no deben hacerte olvidar que la lente es el elemento principal de la gafa.
Adaptación al rostro
Cada persona tiene una forma y un tamaño diferentes de cráneo, nariz y orejas. Por eso, unas gafas que funcionan perfectamente para alguien pueden no resultar cómodas o estables en otro rostro.
Ergonomía y comodidad
La ergonomía permite que la gafa se adapte a las características físicas del usuario, pero incluso los diseños más avanzados tienen límites. Probarse las gafas antes de comprarlas sigue siendo la mejor forma de comprobar el ajuste.
Un ejemplo muy ilustrativo es el de las personas que tenemos el tabique desviado: necesitamos gafas con los puentes adaptables, porque si no nos quedarán torcidas.
Ahora las monturas y las lentes son enormes y se ciñen mucho a nuestra cara. Algo que a priori parece lógico, pues nos protegerán en todo momento. Hay que tener en cuenta que cuando vamos en bici no vamos erguidos. Además, las patillas en muchos modelos también son maleables y se adaptan. Y ya hemos comentado antes que hay monturas que permiten intercambiar lentes.
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Modelos varios
Es imposible recoger todas las marcas y modelos de gafas que se comercializan. Por eso nos vamos a centrar en dos marcas para que os hagáis una idea: una económica y otra más cara. Repetimos que la calidad de la lente en cualquiera es muy buena. Nuestros ojos irán muy bien protegidos, pero no todas tienen las mismas calidades de monturas y muchas no permiten ninguna clase de ergonomía.
Gafas Oakley de ciclismo, reconocidas por su calidad premium y tecnología innovadora. Incorporan lentes de alta definición que ofrecen claridad excepcional, protección 100% contra rayos UV y resistencia a impactos gracias al material Plutonite®. Su diseño ergonómico asegura un ajuste seguro y cómodo, con sistemas de ventilación que previenen el empañamiento durante recorridos intensos. Disponibles en múltiples colores de montura y lentes, destacan por su estilo y durabilidad. El precio varía según las características de las lentes y el diseño, generalmente en un rango premium acorde a su prestigio.
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Gafas Koo Demos con una sola lente con filtro de categoría 2. La lente es de excepcional calidad, hecha por Zeiss, el más prestigioso de los fabricantes. Tiene un sistema antirreflejos que funciona muy bien, con cuatro aberturas para mejorar la ventilación y con posibilidad de adaptar el puente nasal. Además, están disponibles en varios colores, tanto de montura como de lentes. Su PVP depende del tipo de lente y oscila entre los 149 y los 159 €.
Gafas Bliz, algo más económicas que las Koo pero de gran calidad. Ergonómicas, resistentes, bien ventiladas, de lentes cilíndricas. Su precio oscila entre los 80 y 100 €.
Conclusión

Como siempre, el presupuesto manda, pero antes de comprar una gafa debéis preguntaros por dónde vais a montar. Si alternáis carretera con montaña, y salís en invierno y en verano, os gusta circular por bosques o aprovecháis la primera hora de la mañana y la última de la tarde, compraros unas gafas fotocromáticas. No os arrepentiréis.
Si no es el caso, hay gafas excelentes por precios inferiores a 120 euros con lentes intercambiables de diferentes filtros.
Y si tenéis una cara estándar —a saber lo que los diseñadores de gafas entienden por una cara estándar— podréis encontrar una buena gafa con un solo filtro por menos de 80 euros.
Si tenéis alguna pregunta o deseáis hacer algún comentario, podéis hacerlo a continuación.
Preguntas frecuentes sobre gafas de ciclismo
¿Por qué es importante llevar gafas cuando montamos en bicicleta?
Las gafas protegen los ojos frente a insectos, polvo, barro, ramas, viento, lluvia y reflejos solares. Además, ayudan a mantener un campo de visión más amplio y seguro durante la ruta.
¿Qué filtro deben tener las gafas de ciclismo?
Para la mayoría de situaciones de ciclismo se utilizan lentes de categoría 2 o 3. La categoría 2 resulta adecuada para luminosidad media, mientras que la categoría 3 está pensada para condiciones soleadas y de alta luminosidad. Las lentes de categoría 4 se reservan para situaciones muy concretas, como la alta montaña, y no deben utilizarse para conducir [193][206].
¿Qué son las lentes fotocromáticas?
Son lentes que modifican automáticamente su nivel de oscurecimiento según la luz que reciben. Se aclaran en zonas de sombra o túneles y se oscurecen cuando aumenta la luminosidad, por lo que resultan muy prácticas para rutas con cambios constantes entre sol y sombra [193][195].
¿Las lentes fotocromáticas sirven para ciclismo de carretera y montaña?
Sí. Son especialmente útiles tanto en carretera como en montaña, donde es habitual alternar zonas expuestas al sol con bosques, túneles o tramos sombríos. La categoría de transición dependerá del modelo concreto.
¿Es mejor una lente de cristal o de policarbonato?
Para practicar ciclismo suelen preferirse las lentes de policarbonato u otros materiales plásticos resistentes a los impactos. Son ligeras y no se fragmentan como el cristal en caso de golpe [196][202].
¿Qué significa que unas gafas tengan protección UV?
Significa que la lente filtra la radiación ultravioleta perjudicial para los ojos. El color u oscurecimiento de la lente no determina por sí solo la protección UV: incluso una lente transparente puede ofrecer protección UV400 [195][206].
¿Cómo deben quedar unas gafas de ciclismo?
Deben asentarse cómodamente sobre la nariz y las orejas, mantenerse estables durante el movimiento y ofrecer buena cobertura sin presionar. Como cada rostro tiene una morfología diferente, es recomendable probarlas antes de comprarlas.
¿Qué debo valorar más, la lente o la montura?
La lente determina buena parte de la protección, la visibilidad y la adaptación a la luz, pero la montura también es fundamental para conseguir estabilidad, comodidad, ventilación y un ajuste correcto al rostro.
¿Qué gafas elegir si alterno sol, sombra y túneles?
En ese caso, unas gafas fotocromáticas suelen ser la opción más cómoda porque adaptan automáticamente el filtro a las variaciones de luminosidad y evitan tener que cambiar de lente durante la salida.
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