Muchas son las razones por la que muchas personas se decantan por comprar un bicicleta de segunda mano, y es que si consiguen una bici bien cuidada, se están ahorrando una buena suma de dinero a la vez que están consiguiendo una bici con unos componentes superiores en comparación a una nueva de con ese mismo precio.

Sabemos que existen muchas plataformas en las que se pueden adquirir bicicletas a particulares, pero debemos tener mucho cuidado para que no nos den gato por liebre, así que os queremos dar unos consejos para que tengáis en cuenta a la hora de adquirirla.

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Hay una serie de parámetros que harán que tu adquisición sea razonable y adecuada a tus gustos y necesidades, o que se convierta en una pesadilla. Te los contamos a continuación.

Valoración ocular

  • Lo primero que has de hacer es fijarte en la talla. Adquirir una bici que no es de tu tamaño es tirar el dinero, por muy bien conservada que esté y por barata que sea. Igual que cuando te compras un pantalón solo miras los que sean de tu talla, lo mismo debes hacer con la bici. Selecciona las que te valgan, el resto ni las mires. Hay que recordar que una bici más grande o más pequeña de lo que necesitas puede provocar lesiones y, en cualquier caso, hará que montes a disgusto y con el tiempo dejarás de utilizarla.
  • La segunda cuestión es definir el uso al que vas a destinar la bici.
  • El tercer consejo sería: márcate un presupuesto y procura ajustarte a él lo máximo posible. Decimos procura porque hay veces que por un poco más encontraremos una bici que nos durará mucho más tiempo y que se ajustará mejor a nuestras necesidades futuras. Ya se sabe que lo barato a veces sale caro.

Una vez la tengas delante de ti, hay que fijarse en el estado general de la bici. Comprueba el estado del cuadro, pasa la mano por las zonas más expuestas y analiza los rayados que tenga. Si es de carbono fíjate sobre todo en la existencia de posibles grietas y si es de aluminio comprueba el estado de las soldaduras y de las zonas próximas.

Sea de aluminio o de carbono las zonas más expuestas a roturas, o zonas críticas, son las proximidades de la pipa de la dirección, del eje de pedalier y del cierre de la tija.

Mira también la alineación y la holgura de las ruedas. Para ver si está alineada una rueda, pon una uña en la llanta y haz que gire; si se separa y se junta de tu dedo es que no está alineada. No te confundas con lo torcido o derecho que puede estar montado el neumático. Si giras la rueda, cierras un ojo y te fías por lo que parece a simple vista es muy fácil equivocarse. En muchas llantas económicas resulta poco menos que imposible montar un neumático recto porque la baja calidad de la llanta hace que sea complicadísimo que se deslice el neumático sobre la llanta y encaje sin sobreesfuerzos, lo que provoca esas «eses» tan molestas.
En muchas ocasiones es este el problema y la llanta está bien. Con el truco del dedo podrás comprobarlo.

Y para la holgura ejerce una pequeña fuerza tanto lateral sobre la rueda como en el sentido de la marcha.
Si se mueve mucho lateralmente es que la rueda está en mal estado, aunque ya te adelantamos que algo de movimiento lateral debe tener una rueda. Si es mucho desconfía. Lo que no puede tener es holgura longitudinal, si tiene holgura en la dirección de la marcha es que el buje estará en mal estado y habrá que cambiar los rodamientos o el núcleo.

Continuando con las ruedas, comprueba con la mano la tensión de los radios y la cantidad de abollones que tienen las llantas; observa si hay desconchones de pintura, y fíjate en el desgaste de los neumáticos.

También debes fijarte en el desgaste de todos los componentes de la transmisión (cadena, cassette y platos) y algo muy importante y en lo que poca gente repara, fíjate en el estado de las barras de la horquilla. La horquilla se ve si está gastada por excesivo uso si ha perdido el color del recubrimiento original de las barras, o si se notan unas discontinuidades casi inapreciables cuando pasamos la yema del dedo por encima.

Y pide toda la información que te parezca relevante sobre la bicicleta que piensas comprar. Pregunta cuantos kilómetros aproximados tiene y si se trata de un anuncio que hayas visto por internet, mira bien las fotos. Si puedes dile al vendedor que te mande fotos detalladas de las partes que sufren mayor desgaste —esas que hemos comentado con anterioridad—.

Por último, observa el estado de la tornillería. Si muchos de esos tornillos están desgastados en exceso o pasados, mala señal. Y si se trata de una bicicleta doble, pon especial atención en los tornillos de la bieleta, tanto los que se anclan al triángulo principal, como los que van a las vainas y a los tirantes.
Si se ven muy machacados desconfía, pues lo más probable es que tengas que cambiar el kit de rodamientos y tornillos, o algo peor, que el cuadro tenga holgura y que ni siquiera cambiándolos esta desaparezca. Si este es el caso cuando hagas la valoración en movimiento deberás estar atento a este punto.

 

Evaluación en movimiento

Pide permiso al dueño y date una vuelta corta. En un par de minutos te puedes hacer una idea bastante aproximada del estado general de la bici. Prueba los cambios y los frenos. En el caso del cambio pedalea en todas las marchas y mira que la transición entre piñones sea rápida y precisa. De lo contrario tendrás que hacer un ajuste o cambiar cables y fundas, pero eso no lo sabrás hasta que ajustes el cambio. En el caso de los frenos, frena alternativamente, suave y fuerte para ver la diferencia. Comprueba que el tacto no sea chicloso.

Asegúrate de que la bici no se va para ningún lado cuando te sueltas de manos. Si deriva hacia la derecha o hacia la izquierda es que ha podido tener un golpe fuerte en el cuadro.

También deberás asegurarte de que no tenga crujidos y que si tiene algún ruido, que no sea molesto. La mayoría de esos sonidos más o menos desagradables son motivados por el polvo o por alguna pieza mal fijada; incluso hay modelos a los que le suenan las guías o las fundas que van por dentro del cuadro. Eso no es un problema, pero en otras ocasiones esos chasquidos son fruto del desgaste excesivo de alguna pieza o de una fisura en el propio cuadro.

Comprueba que no tiene holguras la dirección —esto se logra frenando la bici y empujándola sucesivamente hacia adelante y hacia atrás; si hay una discontinuidad es que está mal apretada la dirección o está gastada o rota—.

Verifica que el pedalier gira sin que sea necesario un sobreesfuerzo, que no de la sensación de estar frenado.

Si es una bicicleta de doble suspensión, piensa que una holgura en la suspensión trasera puede resultar muy difícil de solucionar, incluso cambiando los rodamientos y casquillos, pues hay veces que se ha gastado el cuadro donde estos se alojan.

 

Estimación de los desperfectos y observación del desgaste

Valora los desperfectos y el desgaste del cuadro y de todos los componentes, y calcula aproximadamente lo que te puede costar subsanar esas deficiencias. Por ejemplo, si el neumático trasero está muy gastado y debes cambiarlo mira cuánto cuesta uno nuevo.



Hay piezas de la bici que indican el uso que ha tenido; los puños, la cinta del manillar y el sillín enseguida muestran la buena o mala vida que ha tenido el vehículo.

Calcula el precio aproximado en función de la antigüedad y del estado general de la bicicleta


Antes de comprar una bici debes saber cuánto costaba nueva, cuántos años tiene, y cuál es el precio medio aproximado de ese modelo en el mercado de segunda mano.

Pregunta qué garantía te ofrece el vendedor

El tema de las garantías siempre es peliagudo.

La legislación dice que en la compra-venta entre particulares se aplica el código civil y no las leyes de consumo. Eso significa que se tienen seis meses para reclamar los vicios ocultos ante el tribunal correspondiente. Lo malo es que rara vez se puede demostrar que el anterior propietario conocía este defecto, y en la práctica lo mejor que puedes hacer es pensar en que si compras la bici a un particular no tiene garantía.

En el caso de haberse adquirido en una tienda o a un vendedor profesional, debe aplicarse la ley de consumo. En este caso la garantía sería de seis meses, pero eso no nos da derecho a que sustituyan el producto por uno equivalente; da derecho a que lo reparen o a que nos rebajen el precio. En la práctica nos lo van a reparar, siempre y cuando sea un defecto y no producto de un accidente, por descontado.

 

Si tienes alguna pregunta al respecto o deseas dar tu opinión, puedes hacerlo a continuación. Te recordamos que este es el primer artículo de una serie de tres relacionados con las bicicletas de segunda mano.