Cuando hablamos de tornillos en la bicicleta, hay un detalle clave que muchas veces se pasa por alto: los fabricantes saben exactamente el par, la torsión y la longitud de cada pieza, y cuánto apriete puede soportar cada tirante sin dañarse. Por eso, aunque a veces nos gustaría “apretar un poco más”, no siempre se puede dar todo el par que querríamos sin comprometer el material.
En este contexto entra en juego el fijatornillos. Bien usado es un aliado, pero si se aplica mal o se reaprieta sobre restos secos puede darnos una falsa sensación de seguridad y terminar en holguras, ruidos o incluso daños en componentes caros.
Qué es el fijatornillos y por qué se utiliza
El fijatornillos (también conocido como bloqueador de roscas) es una sustancia que se aplica sobre los tornillos para evitar que se aflojen por las vibraciones o los golpes. Su función es crear una ligera adherencia que mantiene la unión firme pero permite desmontar la pieza con herramientas convencionales.
«Un tornillo bien fijado es sinónimo de silencio, seguridad y menos mantenimiento preventivo.»
Cómo afecta el fijatornillos al par de apriete
Además de sujetar el tornillo, el fijatornillos cambia la fricción de la rosca, igual que lo hace la grasa o el aceite. Cuando aplicas fijatornillos, se cura y, tiempo después, vuelves a apretar sin limpiar, el par de apriete que marca la llave puede estar falseado porque los restos secos ofrecen más resistencia al giro.
¿Qué significa esto en la práctica? Que puedes creer que estás apretando a 8 o 10 N·m cuando, en realidad, estás varios N·m por debajo porque la fricción extra “engaña” a la dinamométrica. El tornillo se queda menos tensionado de lo que debería y, con los kilómetros, empiezan a aparecer holguras y ruidos que no asociarías a un “supuesto” tornillo bien torcado.
Por eso, el fijatornillos nunca debe sustituir a un buen uso de la llave dinamométrica y de los pares de apriete del fabricante. Es un complemento, no una excusa para apretar “a ojo”.
¿Dónde conviene usar fijatornillos en una bicicleta?
Depende del tipo de bicicleta y del nivel de vibraciones que soporte:
🚴♂️ Bicicletas de montaña
Es habitual en zonas de alta vibración como bieletas y anclajes de amortiguador, pero solo cuando el fabricante lo indica o si un tornillo concreto tiende a aflojarse pese a llevar el par correcto. También puede usarse en tornillería de frenos y discos cuando así se especifique.
⚡ Bicicletas eléctricas
Muy recomendable en los anclajes del motor y soportes, ya que soportan mucha torsión y vibración, siempre siguiendo el par y el grado de fijador que indique la marca. También conviene revisar tornillos de protecciones, portabidones y accesorios que tiendan a aflojarse.
🚴♀️ Bicicletas de carretera
Úsalo con moderación: suele ser suficiente en portabidones y accesorios que vibran mucho, o en tornillería de frenos de disco si lo especifica el fabricante. En elementos que ajustas a menudo (tija, potencia, manillar) normalmente se prioriza pasta de montaje o grasa y par de apriete exacto antes que fijatornillos.
Zona del amortiguador: bieletas y anclajes
La zona del amortiguador es uno de los puntos donde más sentido tiene hablar de fijatornillos. Anclajes del amortiguador, bieletas y puntos de giro de la suspensión trabajan sometidos a vibraciones constantes y cambios de carga continuos, y un tornillo flojo ahí se traduce en holguras y ruidos muy rápidos.
Por eso, muchos mecánicos aplican fijatornillos (normalmente de fuerza media) en estos puntos, siempre que el fabricante lo permita o lo indique en el manual. La clave está en usar el producto correcto, la cantidad justa y el par de apriete especificado, nunca “a gusto del consumidor”.
Al final, el patrón es claro: si el fabricante marca que ese tornillo debe llevar fijatornillos, se le pone; si no lo especifica, primero se prueba con rosca limpia, par correcto y revisiones periódicas antes de empezar a “blindar” todo con producto.
Fijatornillos y anclajes del motor en e-bikes
En las bicicletas eléctricas el tema se vuelve todavía más delicado. Los motores modernos entregan un par enorme y los anclajes del motor soportan esfuerzos y vibraciones muy superiores a los de una bici muscular. No es casualidad que muchas e-bikes monten cadenas reforzadas y cassettes específicos para e-bike.
En este contexto, el uso de fijatornillos en los puntos que sujetan el motor al cuadro es más que recomendable, siempre con productos de fuerza media adecuados y el par exacto que marca el fabricante. La idea coloquial de “fijatornillos por todos lados” en el motor se traduce, en lenguaje de manual, en: “fijatornillos en todos los tornillos de anclaje y soportes donde lo especifique el servicio técnico o la documentación de la e-bike”.
Lo que no conviene es aplicar fijatornillos indiscriminadamente en cualquier tornillo de la e-bike (portabidones, tapas, abrazaderas) sin saber si esa rosca está pensada para trabajar seca, engrasada o con fijador. Aquí, más que nunca, manda el manual de servicio.
Quién manda: el fabricante y tu taller de confianza
Tanto en una bici muscular como en una e-bike, quien pone las reglas es el fabricante. Es quien conoce las condiciones de trabajo de cada tornillo: de una biela, de un amortiguador, de un soporte de motor o de un anclaje de freno, y quien puede decir con criterio si ese punto debe llevar fijatornillos, grasa o nada.
🔧 Aprieta con cabeza, respeta los pares y deja que el fijatornillos sea un aliado, no una tirita para tapar problemas.
Por eso, cuando tengas dudas sobre un tornillo concreto, lo más inteligente es:
- Consultar el manual de la bicicleta o del componente para ver par, estado de la rosca (seca/lubricada) y si se recomienda fijatornillos.
- Hablar con tu tienda o taller de confianza y preguntar directamente: “¿Debo usarlo aquí o no?”.
Si aun así sigues con la duda, siempre queda la combinación más segura: rosca limpia, par de apriete correcto con llave dinamométrica y revisiones periódicas, reservando el fijatornillos para los puntos donde realmente aporta seguridad y donde el fabricante lo avala.
Consejo del taller
«Si no sabes si una zona lleva fijatornillos, consulta siempre el manual o pregunta en tu tienda. Cada bicicleta tiene sus pares y materiales específicos.»
De hecho, muchas marcas indican en su documentación qué tipo de fijatornillos usar (suave, medio o fuerte). No todos los tornillos deben llevarlo, especialmente aquellos que se desmontan con frecuencia.
Si tienes alguna duda, acércate a tu taller especializado de confianza y que te la resuelvan.
Mantenimiento rápido con fijatornillos evitando errores comunes
Cuando hagas revisiones periódicas —por ejemplo, cambios de cubierta, ajuste de amortiguador o sustitución de piezas— aprovecha para comprobar los puntos donde lo aplicaste por última vez. Un poco de “mantenimiento preventivo” evita ruidos, grietas o roturas costosas.
Uno de los fallos más comunes es aplicarlo sin limpiar antes la rosca. Si el fijatornillos viejo se ha secado y vuelves a apretar el tornillo, el par de apriete puede quedar falseado. Creerás que está firme cuando en realidad no lo está, generando pequeñas holguras con el tiempo.
Por eso, antes de volver a montar un tornillo con fijatornillos:
🧰 Pasos de taller para reutilizar un tornillo con fijatornillos
- Limpia el tornillo con un cepillo de puntas o metálico hasta eliminar todos los restos visibles de fijatornillos y suciedad de la rosca.
- Revisa el estado de la rosca del tornillo y del alojamiento: busca deformaciones, material arrancado o rosca cruzada.
- Si hace falta, pasa una terraja o macho de roscar para repasar la rosca del cuadro o de la pieza, sobre todo en puntos críticos (suspensión, motor, cuadro).
- Elimina los restos viejos también del agujero roscado; el residuo seco dentro puede dar mucha resistencia y distorsionar el par, o incluso provocar gripados.
- Aplica una gota nueva de fijatornillos en la zona de la rosca que va a trabajar (no hace falta bañarlo entero) y monta el tornillo.
- Aprieta con llave dinamométrica, respetando el par recomendado por el fabricante y teniendo en cuenta si ese par está pensado para rosca seca, lubricada o con fijatornillos.
Conclusión
El fijatornillos es una herramienta sencilla que marca la diferencia entre una bici silenciosa y una llena de ruidos. Usado con limpieza, precisión y criterio, es tu mejor aliado para prolongar la vida útil de la bicicleta. Si no estás seguro de dónde aplicarlo, tu taller de confianza puede orientarte en segundos.
🔧 Cuida los detalles pequeños y tu bicicleta lo agradecerá en cada salida.
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