El bikepacking es un término que se empieza a popularizar y engloba a las diferentes maneras de llevar bultos en bicicleta prescindiendo de portabultos.

De un tiempo a esta parte se tiende a prescindir de parrillas o portabultos y de cualquier clase de objetos fijos que se amarran a la bici. En su lugar se emplean bolsas ergonómicas que, en algunos casos, se hacen exprofeso para algunos modelos de bicicleta, aprovechando la forma de cada cuadro.

Si quieres viajar ligero y vas a pasar pocos días en la naturaleza, es la mejor manera de llevar todo lo necesario.

 

Índice de contenidos

 

Origen del bikepaking

A principios del siglo XIX los primeros viajeros que emplearon como medio de transporte aquellas vetustas bicicletas, se las ingeniaron para amarrar bolsas de viaje al cuadro, el manillar, al sillín o a la tija de sus bicicletas. Así nació el bikepacking, aunque el verdadero auge llegó a principios del siglo XXI. Y fue gracias a las carreras de varios días sin asistencia técnica que comenzaron a hacerse en América del Norte.

Los montañeros suelen decir que lo más difícil es llevar en la mochila todo lo necesario pero sin cargar con lo superfluo. En verdad que hacer una buena mochila requiere de cierta destreza, y algo parecido ocurre con el bikepacking. La pregunta del millón es: ¿cómo llevarlo todo en un puñado de bolsas repartidas por mi bici?

Tipo de bicicletas idóneas para viajar ligero

Son varios los tipos de bicicletas en los que resulta fácil adaptar las bolsas de viaje. Esto no quiere decir que en una bici de enduro o en una de carretera no se puedan llevar, pero debido a las particularidades de las mismas será mucho más complicado.

 

MTB

Tradicionalmente han sido las preferidas por los cicloturistas, pero en los últimos tiempos les ha salido una dura competidora, las gravel.

Las bicis de montaña semirrígidas son ideales para este tipo de viajes cortos. Son resistentes y sus cuadros permiten albergar bolsas debajo del tubo horizontal, uno de los espacios más cotizados en bikepacking. Al ir las bicis cargadas, las ruedas de mayor sección permiten mayor estabilidad y comodidad, también permiten ir por sitios más complicados. Además, tienes una gama amplísima de precios donde elegir.

Es curioso que las fat, que casi han desaparecido del mercado, todavía se empleen para viajar con bolsas, sobre todo por zonas complicadas. Si vas a transitar por zonas donde haya nieve o mucho barro, será la montura más indicada. Las fat que no montan horquilla de suspensión, tienen otra ventaja sobre las semirrígidas de 29” o 27,5”. En la horquilla rígida tienen unos tornillos en los que se pueden poner unos pequeños soportes donde engarzar sendas bolsas, una a cada lado.

Por el contrario, las dobles, debido a que su sistema de suspensión merma espacio entre los tres tubos principales del cuadro, no son muy aconsejables, salvo que quieras viajar con lo justo. Pero si eres capaz de hacer equipajes minimalistas entonces podrás disfrutar de trialeras y de sendas tortuosas mejor que nadie.

Híbridas o trecking

Este tipo de bicicletas no son muy populares en España, pero sí en Europa. Además, desde que llegaron las bicis de montaña de 29” han sufrido un severo retroceso. Sin embargo, son baratas, fiables y sus cuadros con formas tradicionales son las que más espacio libre dejan para llevar toda clase de bolsas.

Si no tienes bici de montaña ni de gravel, y estás pensando en comprarte una bici para viajar, puede ser una buena opción.

 

Gravel

Muchas veces pienso que las gravel se idearon para viajar con bolsas. Una bici que se desenvuelva bien por pistas forestales y que no te lastre mucho en carretera, parece la solución ideal para viajes cortos y con poco peso. Además, sus cuadros están más reforzados que en las bicis de carretera, y es sencillo colocar bolsas cuyo peso será asumido por el propio cuadro.

Tipos de bolsas

Las formas y tamaños de las bolsas dependen del lugar donde vayan a colocarse. De ahí la diferencia de forma y volumen entre unas y otras. Esto hay que tenerlo en cuenta para hacer un buen reparto de peso entre el tren trasero y el delantero. Y lo que nos parece más importante es comprar bolsas impermeables, nada de repentes al agua. Llegar a un sitio y acampar, y ver que tienes la ropa, el saco o la tienda mojado es muy desagradable.

 

Bolsas para el cuadro

Las bolsas para el cuadro son, junto a las de sillín, las que tienen más capacidad. Además, al ir el peso muy centrado en la bici, son indicadas para cargar con lo más pesado, como comida, calzado o el infiernillo. El tamaño y forma de estas bolsas varía mucho porque las formas de los cuadros son muy diferentes. El espacio disponible en una doble no tiene nada que ver con el de una híbrida.

Dentro de las bolsas para el cuadro hay de tres tipos: las que se anclan a los tres tubos, las que se anclan a la parte superior y al tubo vertical, y las que se colocan por encima del tubo superior y junto a la dirección.

Bolsas para el sillín y para la tija

Se suelen llamar bolsas de sillín, aunque mejor sería decir para el sillín y para la tija, porque tienen cinchas que van a ambos lados. Es muy recomendable, casi diríamos que imprescindible, que tengan algún sistema de tensado —suele ser otra cincha— para que no vayan cimbreando. Para evitar estos movimientos hay algunos fabricantes que disponen de un soporte que se integra en la bolsa y aporta rigidez al conjunto.

En ellas se debe meter material voluminoso pero ligero, como por ejemplo ropa. Las hay de muchas clases, de ahí que su tamaño varíe tanto.

 

Sacos para colocar en el manillar

Pese a ser muy empleadas —entre otros motivos para que el peso del conjunto vaya centrado— tienen algunos inconvenientes. El primero y principal es que en muchas bicis de montaña estorban. Hay que tener en cuenta que del manillar de las MTB salen cables y fundas de freno y cambio. Y por lo general salen hacia adelante, es decir hacia donde debe ir colocada la bolsa. Como la rigidez de estas fundas y cables es considerable, la bolsa no siempre puede fijarse al manillar. Para evitar estos problemas, algunos fabricantes como Ortlieb tienen un sistema ligero de soportes que separan las bolsas del manillar y así liberar los cables.

Este tipo de bolsas están especialmente indicadas para llevar esterillas, sacos o tiendas muy ligeras.

También deberás tener en cuenta el ancho y forma de tu manillar. Y recuerda que el manillar de una bici de gravel es bastante más estrecho que el de una bici de montaña. Por el contrario, los manillares de las gravel llevan los cables por dentro de la cinta del manillar, y no estorban.

 

Otros tipos de bolsas

Hay bolsas que se fijan mediante un sencillo acople en la potencia y que resultan cómodas para llevar bebida o comida que se pueda ingerir sobre la marcha: barritas, plátanos, frutos secos. Y, en general, para cualquier material que queramos llevar a mano, documentación, móvil, cámara fotográfica, …

Otro tipo de bolsas muy útiles, son las que se colocan en las horquillas. Por desgracia, este tipo de equipaje no se puede emplear en bicis que lleven suspensión delantera.

 

Cómo se debe repartir la carga

Esta cuestión va íntimamente ligada a la siguiente pregunta ¿qué debo llevar? En función de lo que lleves deberás hacer el reparto de la carga. Lo más pesado siempre en el centro, pero no es lo mismo que lleves una tienda en el manillar que un saco de verano. La diferencia de peso es considerable y en consecuencia el peso que deberás repartir en la parte trasera para equilibrarlo también ha de serlo. Siempre que se pueda evitar no hay que llevar mucho peso en el manillar, porque en un cambio de dirección ante un imprevisto, la bicicleta se mostrará menos ágil. Esto hay que tenerlo en cuenta para adecuar la velocidad a la que bajemos por zonas técnicas. Una bici cargada con el equipaje para varios días no se comporta igual que una bici con un bidón para el agua.

 

Planificación del recorrido

Para empezar lo mejor es hacer un viaje corto de uno o dos días de duración. De una noche y dos días es ideal. Y luego ir aumentando las pernoctas y la dificultad del viaje.

Otra posibilidad es salir desde casa y marcarte un punto de destino, pero siempre intentando evitar carreteras muy transitadas. Está claro que el que viva en las Ramblas de Barcelona o en la Gran Vía de Madrid lo tendrá más complicado, pero la mayoría de los españoles en muy pocos kilómetros se verán alejados de la civilización. La sensación de libertad que se tiene cuando se viaja en bicicleta es incomparable. Las distancias que se pueden hacer son considerables y es muy satisfactorio llegar por tus propios medios al destino que previamente te hayas marcado.

En la web www.bikepacking.com vienen infinidad de rutas. En España hay multitud de posibilidades; por destacar alguna ruta todavía desconocida citaremos la de Montañas Vacías. Otros viajes igual de interesantes son la vuelta a Gredos, la TrasCataluña, ruedas de lana en la Rioja, vuelta a Ibiza, vuelta al Guadarrama, vuelta a la Sierra de Espadán, etc.

Para los más aventureros, están la trasPirienos —en su totalidad o un parte— o la vuelta a los Picos de Europa.

También puedes hacer tramos de los populares camino de Santiago, vía de la Plata, ruta del Cid, o alternar vías verdes con excursiones cercanas. Hay un sinfín de posibilidades. La geografía española tiene múltiples sierras, y zonas despobladas que nos incitarán a descubrirlas de otro modo: con poca gente y sin prisas; y con la satisfacción que da sentirse autosuficiente, aunque solo sea por tiempo limitado. Perderse unos días por las sierras de Albarracín, de Aralar, de Segura o de Francia, por los Picos de Urbión o por los montes Universales te harán sentirte un verdadero Robinson.

 

Conclusión

Como hemos, visto el bikepaking tiene numerosas ventajas: es más ligero que utilizar portabultos, el peso está mejor repartido y hay bolsas para casi todo tipo de bicis. Asimismo, es más cómodo poner y quitar bolsas que no andar montando y desmontando transportines. Idóneo para aquellos que quieran hacer rutas técnicas de varios días, pues la bici cargada de este modo es más estable que con alforjas, que van bailando cuando el terreno se complica.

Sin embargo, tiene algunos inconvenientes, y el más significativo es la menor capacidad de carga. Además, al ir las bolsas amarradas a algunas partes de la bici hay que tener cuidado de que no estorben. Por ejemplo, si tienes una bici con tija telescópica, puedes rozar con la carga al accionarla o no podrás poner según qué bolsas.

Por regla general te aconsejamos que utilices el bikepacking para viajes de poca duración, y para viajes de larga distancia, es más lógico y cómodo el uso de portabultos, alforjas y los sistemas tradicionales. Salvo que hayas organizado tu viaje con apoyo logístico, bien de vehículos o bien porque vayamos a dormir en hoteles, albergues, en cuyo caso también te recomendamos el bikepacking para viajes de más de una semana.

Además, existe la posibilidad de combinar unas alforjas con varias bolsas de viaje.

Por último, aconsejarte que siempre lleves luces, tanto delantera como trasera. Y que la delantera sea potente.

 

Si deseas hacer alguna pregunta relacionada con el bikepacking o quieres dejar un comentario, puedes hacerlo a continuación.