Parece una pregunta obvia, pero nada más lejos de la realidad. Y para demostrarlo, voy a contaros una anécdota que resulta muy ilustrativa.

Mi anécdota en un taller de bicicletas

Hace diez años, se me quedó grabada una imagen de una bicicleta desmontada en una tienda de Gijón. La habían desmontado por completo, habían quitado el grupo, los frenos, no tenía cables, ni tija, ni potencia, ni manillar, el cuadro estaba mondo y lirondo. Era una bici doble y acababan de desmontar, por un lado, los rodamientos y la bieleta, por otro, el triángulo principal, y por otro vainas y tirantes. El mecánico me dijo: «Verás ahora» y acto seguido quitó el eje de pedalier. Comenzó a salir agua y no paraba de caer. «No es posible» respondí, y me dijo «no creas, aquí esto es más frecuente de lo que crees». Luego me explicó que son muchos los clientes que lavan la bici con las mangueras a presión de los lavaderos de automóviles, y que luego pasan por la tienda para decir que la bici hace ruido. Esta anécdota viene a colación por el tema que hoy vamos a tratar, que no es otro que la limpieza de tu bici.

¿Qué hacemos mal?

Lavado a presiónPor desgracia, esto de limpiar mal la bici, no es algo inusual, no se trata de un caso aislado. Hace unos días un cliente llegó enfadado al taller diciendo que los frenos no funcionaban. Cuando le preguntamos qué había hecho, nos dijo que como sonaban, había echado un poco de aceite en los discos. Bien, pues algo parecido es limpiar la bicicleta con una máquina a presión. Como su nombre indica, una máquina a presión es un aparato que sirve para proyectar aire mezclado con agua a varias atmósferas de presión, con lo cual, aquellas zonas supuestamente estancas, diseñadas para serlo a una atmósfera, dejan de serlo cuando son bombardeadas con un fluido, cuya presión es 10 o 20 veces superior a la atmosférica.

Los ingenieros diseñan las bicis para que los rodamientos alojados en las partes móviles del cuadro, esto es, en los ejes de pedalier, las direcciones, las bieletas, etc, tengan su óptimo funcionamiento con las condiciones normales que se dan en el planeta tierra, es decir, a una atmósfera de presión. Si modificamos estas condiciones, en las que la bici trabaja de manera adecuada, y se sustituyen por otras muy diferentes, cambiarán las características de las bicis y dejarán de funcionar correctamente.

Muchos de vosotros vais a pensar, y es cierto, que cuando empleáis estos aparatos, apuntáis a zonas menos sensibles, pero una cosa es la intención y otra el resultado.

¿Cómo podemos lavar las bicicletas?

Con agua a poca presión, una esponja y jabón.

Lavado de la bicicleta

Es evidente que cuando apuntamos con una manguera, ponemos el dedo en la misma para reducir el caudal y que salga con mayor presión, tampoco sale a una atmósfera, pero eso es una presión admisible, proyectar agua a dos o tres atmósferas lo aguantará sin problemas tu bici. No penetrará agua ni restos de suciedad en las partes móviles de los rodamientos, da igual que sean de bolas, rodillos o agujas.

Pero repetimos que 10 o 20 atmósferas es demasiado. Con esta presión el agua se comporta como un proyectil, arrasando todo lo que encuentra a su paso.

Lavado con brocha

Para hacernos una idea, vamos a compararlo con otra actividad que resulta más intuitiva. Los relojes que pueden mojarse. Dentro de estos relojes, hay dos categorías, que sean impermeables, y que sean sumergibles (y en este segundo supuesto si fuéramos puntillosos, habría que indicar a cuántos metros es sumergible). En el primer grupo, están los relojes que se pueden mojar, con ellos te puedes bañar, nadar, pero poco más. En el segundo, encontramos otro tipo de relojes que te permiten hacer submarinismo, pues para esta actividad necesitas un aparato diseñado específicamente para estos fines. Si vas a bucear con un reloj sumergible revienta. Y algo parecido es lo que pasa con el agua a presión. Por cierto, veinte atmósferas es la presión aproximada que sufre un buceador (y su reloj) cuando descienden doscientos metros, que es la misma presión, a la que trabaja a máxima potencia, el modelo estrella para casa y jardín de Karcher; una barbaridad para aplicar a cualquier rodamiento de los que lleva la bici.

Conclusión

La bicicleta siempre ha de limpiarse con una manguera (de jardín), una esponja, y un champú o gel con PH neutro, o mejor aún, si en lugar de gel, utilizamos algún producto diseñado especialmente para la limpieza de la bici.

Hay muchas marcas de limpiadores en el mercado, pero vamos a elegir una, por ser un producto nacional de gran calidad, y tener la particularidad de incorporar ceras que sirven tanto para limpiar, como para abrillantar, como para desengrasar, vamos un todo en uno. Se trata del limpiador desengrasante X-Sauce.

Este limpiador sirve para desengrasar cadenas que previamente hayan sido engrasadas con ceras. Además, retrasa la acumulación de polvo y se puede emplear en los discos, aunque existe otro producto específico de este mismo fabricante para limpiar los discos de freno.

Acordaros de que la bici siempre se lava sin agua a presión. Ella os lo agradecerá.